viernes, 16 de septiembre de 2011

Entre otras cosas, escribo para que no suceda lo que temo; para que lo que me hiere no sea; para alejar al Malo. Se ha dicho que el poeta es el gran terapeuta. En este sentido, el quehacer poético implicaría exorcizar, conjurar y, además, reparar. Escribir un poema es reparar la herida fundamental, la desgarradura. Porque todos estamos heridos.

-Alejandra Pizarnik-


*

Al punto de gritar pero sin sonido.
¿Te pasó que estuviste buscando eso que ya pasó?
Que hostil es el desatino.

*

Extravié mis zapatillas.
Y ahora están colgadas en los cables de la calle
allá fuera congelándose,
yo no se caminar descalza sobre el hielo.

*

No se buscar con el miedo.
Con el miedo de pensar que lo que ya fue, no será otra vez.
Y yo perdiéndome-lo.

2 comentarios:

Lali.V dijo...

Hermosas palabras terapéuticas amiga mía. Hace mucho no hago terapia con mi escribir, habrá que retomarlo en cuantito me reencuentre conmigo y mis palabras, al frenar un cachito esta vorágine que es vivir.
Te adoro! :)

Mery dijo...

Hermoso. Hermosa Pizarnik. Hermosos textos. Bellísimo. Me gustó el último, el del miedo.

(no sé por qué hacía mucho que no pasaba por acá, si cada vez que vengo me encuentro con algo hermoso para leer)