miércoles 21 de octubre de 2009

[actitudes]

Muchas veces me dijeron tenés que vivir tu vida al máximo, y a mi, ese comentario me molesta muchísimo, me sacaba de las casillas.
Pero yo me preguntaba, ¿y qué es vivir la vida al máximo?
Entonces mi rabia aumentaba, y eso se debía a que todos formulaban la crítica, pero nadie ofrecía ninguna respuesta.
Ahora siento que no hay recetas, que cada uno tiene que ir buscando sus diferentes maneras de poder vivir intensamente cada minuto. Se que nadie puede vivir por nosotros, que solo uno puede dar cada paso del camino, que solo uno puede decidir cómo quiere transitarlo, por dónde, con quiénes.
Este tema me preocupa tanto, me interesa tanto, que siempre lo ando pensando. Y eh llegado a algunas conclusiones, encontré algunas pistas de cómo es mi manera de vivir al máximo.
Quiero hacer cada cosa que me proponga con entrega, superación, alegría y compromiso.
Quiero dar lo mejor de mi, quiero vivir llevando esas 4 actitudes.
Para mi entregarse es darse, brindarse, reconocer cuales son las cualidades que uno tiene, ofrecerlas y ponerlas en practica para construir algo nuevo. Entrega es acción, es voluntad, es participación, es dedicación.
Para mi superarse es crecer, es mejorar, es actuar frente a las dificultades.
Yo pienso que la crisis es una bendición, porque nos hace creativos, nos motiva a descubrir otras maneras de hacer, de pensar, de ver la vida. Einstein dice: Quien supera la crisis, se supera a si mismo, sin quedar superado. Para mi superarse es romper los limites, es dar fe de que nada nos impide llegar al cielo.
Mmmm bueno, pensaba en la alegría, y no se bien como describirla. Ser alegre, es inundarse de un sentimiento inmenso, como una fuente de energía que hace que disfrutemos lo que hacemos y nos impulsa a seguir adelante. La alegría es un sentimiento que se comparte, cuando uno es alegre a más no poder, quiere que todo el resto se pueda sentir así. La alegría, es una manera de ver el mundo, sentir alegría, para poder construir un mundo mas alegre. Y hablo de una alegría que no es momentánea, es una alegría que abraza.
Para mi el compromiso, es la manifestación de nuestras elecciones. Es nuestra respuesta al mundo. Miles de cosas que nos tocan, nos hablan, y nosotros construimos nuestras ideas, nuestros sentimientos. Entonces podemos guardarnos todas nuestras reflexiones, o comprometernos con ellas. Darles vida con nuestras acciones, transformar nuestras ideas en realidades. El compromiso es convicción.
Entonces… ahora no me puedo hacer la tonta, y dejar pasar los minutos, ahora es momento de sincerarme y poner en práctica ésto, ahora es momento de vivir al máximo.

ojos tristes III

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Ahora comprendo cuál era el ángel que entre nosotros pasó.
Era el más terrible, el implacable, el más feroz.
Ahora comprendo en total este silencio mortal.
Ángel que pasa, besa y te abraza, ángel para un final.

(Silvio Rodríguez/Ángel para un final)



Hay historias que empiezan por el final.
Hay veces que no puede haber final, porque nunca hubo un comienzo.
Yo no se cuál es el caso del amante observador y de la chica de ojos tristes.
Pero se que no les alcanzó el tiempo para encontrar un final feliz.


[...]

viernes 7 de agosto de 2009

ojos tristes II

La conoció, desde lejos, desde la observación, y así se enamoró.
Siempre la había visto en la plaza del barrio, pero no lograba saber si vivía en su vecindario o era una hermosa visita de domingo.
Para él era una cita, la tarde del primer día de la semana. Llegaba siempre unos minutos antes para verla cruzar el parque hasta el banquito escondido detrás de un árbol alto.
Ella llegaba alrededor de las tres, plena siesta, la plaza no estaba tan concurrida, brindando el momento ideal para la lectura. Siempre estaba sola y nunca la vio iniciar conversación con alguien, solo devoraba sus libros.
La mayoría de los días, a él no le importaba ese amor en secreto, ese lazo en la distancia. Se contentaba con poder contemplar la belleza de amada, sus manos, sus ojos frágiles, su boca, los caminos de su cuerpo. Pero también había días en que deseaba locamente cruzarse en su camino, intercambiar unas palabras, atraer su mirada, romper la puta distancia.
Solo que desde los ojos de él, ella se veía tan concentrada en su lectura, que no se hubiese perdonado interrumpirla, no soportaba la idea de incomodarla. Entonces la seguía observando, y ella sin saber nada.
Así pasaron los meses, los domingos, hasta que un fin de semana ella faltó a una de esas citas no acordadas, y después falto a dos más, entonces fue claro que no iba más al parquecito.
Él siguió con su vida pero lo atormentaba la idea de su cobardía, si tan solo le hubiese hablado alguno de esos domingos silenciosos…
Tuvo amores fugaces, pero ninguno lo comprometió tanto como lo había conquistado el sentimiento hacia la muchacha de los ojos tristes. Tanto que el amó su recuerdo por siempre.
Puede que hayan sido cuatro o siete años, no tenia noción del tiempo porque siempre que uno vive extrañando al amor de su vida, la espera es una eternidad... y volvió a pasar por la plaza. Era una tarde de invierno, de esas que solo se soportan al calor del sol, y la encontró leyendo en uno de los banquitos de madera.
Seguía pareciendo la chica mas triste que podía existir. Con su cabello tan lacio, su piel blanco luna, su mirada de papel, sus manos largas aferradas a un libro.
El sentía que su corazón iba a salírsele del cuerpo, no sabia que hacer, quiso hablarle, pero una vez mas no encontró el modo, no creyó que era el momento, no quería interrumpirla.

[...]

miércoles 29 de julio de 2009

ojos tristes I

Es tarde para volver a la tarde de otoño que los encontró en el mismo lugar. El tiempo siguió de largo y sin que alguien pudiera detenerlo o disfrutarlo.
Si él piensa en ese amor, todavía le duele. Es un dolor en todos lados, en el café, en la luz que entra por las persianas a la mañana, en las noticias, las plazas vacías a la hora de la siesta -sobre todo. Por eso mucho no quiere pensar y se esconde en el trabajo, que le gusta y cobra un sueldo, aunque nunca alcance, ni para pagar las deudas ni para apagar los recuerdos de un amor que no fue.
>Era otoño, hace 3 años y un poco más también, ella iba todas las tardes a la plaza principal, y elegía un banco escondido detrás de un árbol alto. Siempre sola, con la mirada bien atenta en algún libro.
Así la conoció él, desde lejos, desde la observación, y así se enamoró.
No tardo mucho en darse cuenta de que era la chica más triste que se podía encontrar en el mundo. En su rostro se notaban las noches de insomnio, la falta de descanso no dejaba que se vea plenamente su belleza, pero la luz de la luna de cada noche en vela le dejaba un aura plateada en su tez. Y para él, eso la hacía la mujer más maravillosa.
Varias veces se propuso acercarse y buscar alguna excusa para hablarle, pero el miedo no lo dejó. Hasta que un día, vaya a saber de dónde sacó coraje, y ahí estuvo sentado en el banquito y pensó que el árbol no podía crecer más.
Era tal el temor de que esa sea su única posibilidad, que jugó todas las cartas, y le dijo de sus sentimientos, le propuso que se diera la oportunidad de conocerlo, que por favor. Pero ella no quiso saber de él.
Paso el tiempo, si él piensa en ese amor, todavía le duele.
Ella no sabe de él, ni le interesa, el otoño no le trae recuerdos.
No se imagina que él la piensa, le duele, la ama.
Ella no quiso conocerlo, es por eso que no tiene nada que olvidar ni recordar.

[...]

martes 21 de julio de 2009

alma triste

Tenés el alma triste, le dijeron una vez. Y ella esquivó la acusación, huyendo.
Pero se llevó esas palabras con ella. Las enfrentó, las mordió, las lavó, las quiso tirar fuerte para que se rompan en mil pedazos, probó el sabor amargo de sus letras e intentó cambiarles el significado. Hasta que terminó por entender que no eran las palabras las que debían cambiar, sino ella. Ella, que en verdad era tan triste. Que sonreía a medias, y muy pocas veces. Que prefería siempre esa soledad de cuarto oscuro. Que se olvidaba del presente, mientras mataba las horas añorando un pasado mal recordado.
El que no cambia, suele pensar que todo lo demás tampoco lo hace. Pero cuando uno experimenta el cambio, comprende que el alma más triste puede transformarse en un ser de alegría.

jueves 2 de julio de 2009

Ganancias y pérdidas

A veces se apoderan de mi, pensamientos desagradables.
Llego a enumerar cosas que eh perdido: ya no confío como antes, eh perdido confianza, ya no escribo seguido, eh perdido el hábito y la inspiración, ya no me acuerdo fechas precisas, y tu imagen se dibuja diferente todos los días, eh perdido memoria. Y si hablara de cosas materiales, podría estar horas nombrando pérdidas, pero no me importan, no me cambian. Muchos días vivo con la sensación de que estoy perdiendo tiempo. Me desgarran el alma, los días en los cuales dudo de haber perdido el sentido a todo esto.
Pero hoy estoy buscando el equilibrio, y créanme que es grande el descubrimiento.
Serán varias y tantas las perdidas que llevo, pero yo tengo con qué cubrir esos vacíos.
Pues sé -y saber es tener la certeza de algo- que eh ganado en gestos.
Tengo millones de sonrisas dadas y recibidas.
Incontables miradas de alegría, de las cuales muchas fueron hasta las lagrimas.
Abrazos que protegen. Manos que acarician.
Palabras que sostienen todo lo que quise decir y lo que necesite escuchar.
Suspiros. Silencios. Música.
Y todo ese mundo que no puedo nombrar, pues solo se percibe.
Todo eso, solo gestos.
Movimientos con los que se expresa algo.
Impulsos del ánimo. del alma.
Un detalle, una seña, un disparador. Un factor desencadenante.
Y mi descubrimiento, refuerza mi victoria. Porque lo importante es que comprobé que el gesto es para siempre, que es eterno, que es mío, que me da aire. Podrán ser varias y tantas las pérdidas, pero son superables, podrán ser varias y tantas las pérdidas pero no se comparan con mi tesoro de gestos, que son toda la gloria de mi vida.
Soy gestos.
¿Me das tu mano esta noche?

jueves 28 de mayo de 2009

Ser o estar

¿Me extravié en la fiebre?
¿Detrás de las sonrisas?
¿Entre los alfileres?
¿En la duda?
¿En el rezo?
¿En medio de la herrumbe?
¿Asomado a la angustia,
Al engaño,
A lo verde?
No estaba junto al llanto,
Junto a lo despiadado,
Por encima del asco,
Adherido a la ausencia,
Mezclado a la ceniza,
Al horror, Al delirio.
No estaba con mi sombra,
No estaba con mis gestos,
Más allá de las normas,
Más allá del misterio,
En el fondo del sueño,
Del eco,
Del olvido.
No estaba.
¡Estoy seguro!
No estaba.
Me he perdido.

¿Dónde?
Oliverio Girondo


¿Ser o estar?
Porque eh estado en algún lado, sin ser yo.
Porque estoy acá mientras definino quién soy.
Porque soy aunque no sepa dónde quiero estar.
Porque no siempre estar y ser son simultáneos, sino que combaten.
Porque es un equilibrio.
Porque a veces me pierdo, no se dónde estoy, ni quién soy.
Pero bastan alguna de esas tantas pequeñas maravillas de la vida, para que me vuelva a encontrar, me descubra siendo auténtica y en mi lugar en el mundo.