domingo, 8 de junio de 2008

Caer sobre letras

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Había estado unas varias horas leyendo, no llevaba la cuenta, pero sabía que la noche fue cayendo con el caído en el terciopelo del sillón.
Se perdía entre las letras, como buscando algo, como encontrándose en todo, sin detenerse en nada.

En ese intento de entretenerse con la novela se producía un giro trascendental y era la novela la que se entretenía con él.
Con su rostro, con sus gestos, con la desesperación en sus ojos, que le quemaban sin fuego ni dolor por la decepción de no poder poner en palabras -ni de él ni de otros- lo que le oprimía el pecho.

Sí, mi querido lector, usted y yo sabemos que todo es un engaño.
Nuestro singular personaje había estado unas varias horas haciendo que leía pero no leía.
No era el tiempo de leer, sino de leer-se, comprender-se, interpretar-se.

Lo que buscaba no estaba afuera de él, sino en su interior.

Llegó al final del poema y se topó con la frase.
"Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte."
Sonrío complacido, convencido que esas palabras eran las que necesitaba.

Pero usted y yo sabemos, sí, lo sabemos, que mañana otra vez habrá ausencia de palabras, y excesos de sentimientos inexplicables.

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9 comentarios:

Floretta dijo...

cuántas veces habré abierto un libro buscando alguna frase que me llene, que llene ese vacío que tenía.
A veces la frasse ha sido encontrada, a veces no.

"Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte."
ésa es una frase que definitivamente hubiera completado mis expectativas, y si no me equivoco es de Cortázar. Típico :)


cómo te fue ayer en San Telmo?? espero que bien
beso enoooorme :)

Damian! dijo...

muy lindo querida escritora, es genial como haces que me sienta super identificado con lo que haces... saludos desde aca, donde juego a escribir esperando a que alguien me lea y piense "y si fuera como dice él?"

Socio del Desierto dijo...

Por empezar, tu comentario en el blog de Dami me hizo sentir tan bien como el propio posteo homenaje.
Me cuesta encontrar las palabras para agradecer y describir lo que me hicieron sentir.
Y 2do, me quedé con la parte de "sentimientos inexplicables", porque tenemos la costumbre de buscarles explicación? porque no nos dejamos llevar? porque no actuamos de acuerdo a esos sentimiento y no a su explicación lógica mediatizada por la cabeza?

-Pato- dijo...

Julio Cortázar siempre dandonos la mano en los momentos inciertos, qué tipo alucinante!!

Yo tambien me busco en él, como si fuera un espejo.

Hermoso post.
Un abrazo

Dédalus dijo...

Cada cierto tiempo, hay algo cerca de mí que me pone ante el espejo. Puede ser un recuerdo, una contradicción en la que caigo, una forma de mirarme las manos, una conversación o un libro. Te he sentido cerca, he notado la fuerza de tu relato; ha sido algo familiar...

Un beso, Celeste.

M- dijo...

Lo que buscaba no estaba afuera de él, sino en su interior.
que lindo

Pepulina dijo...

sino somos capaces de aceptar que sólo en la aritmética el dos nace del uno más el uno.

ese libro se me cae de las manos y se me vuelve a trepar por el cuerpo y así cíclicamente en una cuestión bastante enfermiza que no deja de fascinarme mientras suspiro, y lagrimeo :S

^-^

virginia dijo...

es un mundo aparte,,
que nos desnuda
y nos incita a descubrirlo, tan libremente.

besitos

Ariel de Castro dijo...

estudio diseño multimedial.. e "intento" trabajar por ese lado...
yo voy a seguir pasando por este blog tambien ehhh!